Robots sexuales… las nuevas muñecas inflables

Por: Internet / Excelsior Día de publicación: 2017-07-04 /


El mercado global del sexo, que antes lo acaparaban las muñecas inflables, empieza a ser penetrado por la inteligencia artificial

LONDRES.

Échense a un lado muñecas inflables, los robots sexuales ya están aquí.

La inteligencia artificial (IA) está empezando a penetrar en el mercado global del sexo, con una revolución tecnológica diseñada para ofrecer gratificación sexual con un toque casi humano.

En un reporte sobre el creciente mercado de los robots sexuales, la Fundación de Robótica Responsable dijo que el rápido avance de la tecnología ya ha llevado a la creación de "muñecas androides" capaces de realizar 50 posiciones sexuales automatizadas. Puede personalizarse hasta el tamaño de los pezones y el color del vello púbico, a un costo de entre 5 mil y 15 mil dólares.

Los robots, con una apariencia cada vez más humana, generan problemas complejos que deberían ser tenidos en cuenta por los políticos y el público, señaló el informe. En particular, si debería estimularse su uso en clínicas de terapia sexual, para los agresores sexuales, o para gente con discapacidad.

Noel Sharkey, profesor de IA y robótica en la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, dijo que es difícil predecir cuán lejos o rápido crecerá el mercado, o cuál será su efecto en las sociedades en los próximos años.

¿Serán un nicho estas muñecas robóticas, o cambiarán las normas sociales y se generalizarán?", preguntó en un encuentro con la prensa. "¿Cómo se equiparará (el sexo con un robot) a una relación íntima realmente humana?", agregó.


El reporte abordó algunos de los asuntos más controvertidos, preguntando por ejemplo a académicos, integrantes de la industria del sexo y público en general si los robots podrían ayudar a reducir los delitos sexuales.

Según señaló, hubo un "gran desacuerdo", ya que muchos argumentaron que practicar el sexo con un robot reduciría los deseos de los agresores de dañar a humanos, mientras que para otros permitir que la gente disfrute de sus fantasías más oscuras con robots tendría efectos perniciosos sobre las normas sociales.




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