Entretelones

Por: Samuel Valenzuela / El Sol de Hermosillo Día de publicación: 2017-10-06 /


Samuel Valenzuela

Carecen de calidad moral

Con su líder en la cárcel y docenas de sus allegados amparados y a salto de mata por rateros, y a pesar de ser parte de esa misma pandilla depredadora, integrantes de la bancada del PAN en el Congreso del Estado se dieron baños de pureza y exhibieron desfachatada voluntad crítica en contra de la Cuenta Pública estatal 2016, que como se sabe, resultó con una baja histórica en observaciones.
La verdad resulta irritante en extremo la desvergüenza y frivolidad de la caterva de panistas que cobran como diputados en la 61 Legislatura de Sonora, como si creyeran que hay carencia absoluta de memoria ciudadana para no recordar la barbarie saqueadora de la que formaron parte y peor, que no fuéramos capaces de contrastar el desastre que dejaron, con los resultados de la reconstrucción ya avanzada que realiza la gobernadora Claudia Pavlovich.
Ofende al ciudadano la rústica estrategia mediática desplegada por esos maquiavelitos de pacotilla, que pretenden ocultar con sus estridencias irresponsables, por un lado, que están ocurriendo cosas buenas en la entidad y por el otro, que más de un centenar de sus compañeros de partido enfrentan procesos judiciales por su desaseado paso por la administración pública estatal y que muchos de ellos están a un tris de ir a la cárcel, para que estén igual que el jefe de esa pandilla, Guillermo Padrés.
Por supuesto que los integrantes de la bancada del PRI encabezada por Epifanio Salido ya sabían de las indecencias que vomitarían los pastoreados por Luis Serrato, en el marco de la sesión donde el Pleno legislativo dio cuenta del informe presentado por la Comisión de Vigilancia del ISAF, en relación a la Cuenta Pública del Gobierno del Estado del ejercicio fiscal 2016.
Y como ya sabían, llegaron a la cita bien pertrechados, aunque de plano la tuvieron facilita frente a los histéricos posicionamientos de una representación panista aplastada por la realidad de los resultados cuando el ejercicio del presupuesto se realiza con honestidad y transparencia, además apabullados porque como todo Sonora sabe, unos más y otros menos, pero todos fueren copartícipes y cómplices de la depredación histórica perpetrada durante el padrecismo.
El que se ríe se lleva y el que se lleva se aguanta y por eso les fue como en feria a quienes como gobierno acumularon entre dos mil 500 y tres mil 500 observaciones cada año desde el 2011 hasta el 2015, con miles de millones de pesos de daño patrimonial y devastados el sistema educativo, de salud, de seguridad pública, red de caminos y ausencia de infraestructura de beneficio comunitaria.
A ese grupúsculo corrupto les queda sólo la posibilidad de jactarse de que sus trapacerías abrieron la puerta para establecer el Sistema Estatal Anticorrupción para que sus bribonadas no vuelvan a ocurrir, aunque ahora pretenden hacerse pasar por puros y castos y además ignorantes de lo que ellos y sus familias, así como miles de ciudadanos, ven a diario en sus comunidades como resultado de un ejercicio honesto de los presupuestos en los dos últimos años.
Qué calidad moral por ejemplo puede tener un burócrata de cuarta como el ya mentado Luis Serrato, protagonista de la época más inocua y gris de la dirección del Centro-SCT Sonora y luego como asesor personal del Gobernador más corrupto de la historia de Sonora o la vocinglera Célida López, acomplejada señora que como subsecretaria de la Sedesson favoreció a la constructora de su esposo con la adjudicación directa de obra pública que ni siquiera se ejecutó pero sí se cobró.
Lamentable el caso de Moisés Gómez Reyna, de quien de plano no esperábamos tan sesgado posicionamiento a pesar de su presunta ecuanimidad política, y más cuando se sabe de las leoninas condiciones como se renegoció un par de veces la deuda púbica de Sonora, con comisiones por casi mil millones de pesos que debieron ir a dar a los bolsillos de Padrés, de Alejandro López Caballero, de Carlos Villalobos y cercanos a ese círculo delincuencial, contrario a los poco más de 150 millones de pesos de comisión por la renegociación y reestructura reciente.
Y de plano, qué calidad moral pudiera tener el hampón de siete suelas Javier Dagnino frente a las documentadas torpezas y trapacerías como titular del C4 y además ser parte del estrecho círculo de la Familia del Crimen, datos que sin embargo no limitan a ese torvo sujeto para proferir estupideces.
Poco tenían para cuestionar al impecable e implacable trabajo del ISAF a cargo del auditor mayor, Jesús Ramón Moya, en cuyos numeritos ya en las cuentas públicas municipales les dejó cierta carnita por la buena calificación que obtuvieron las administraciones de San Luis Río Colorado y Navojoa.
Ese gustito debió dejarlos satisfechos y no desbarrar tan feo y a la vez evitar que se les refriegue cómo es que las continuadas administraciones del PAN en Hermosillo sumieron en el rezago a la capital de Sonora y que en estos días luce en acelerado proceso de remozamiento en sus vialidades, alumbrado público, servicios públicos más eficientes incluido el de Seguridad Pública, todo porque ahora con Manuel Ignacio Acosta, la administración municipal está en manos decentes y ya es considerado como el mejor alcalde de la historia capitalina.
Bien el diputado Javier Villarreal al espetarles que para tener la lengua muy larga deben tener la cola bien corta, aunque debió ser un poco más preciso, porque ese refrán dice que para tener la lengua larga primero se deben limpiar la cola, esa que les hiede a distancia, destacando además las réplicas y precisiones de la diputada Flor Ayala Robles Linares, Omar Guillén, David Palafox y en fin toda la bancada del PRI, que por supuesto pusieron de vuelta y media a esa bola de desvergonzados.
A fin de cuentas, es irrelevante el que les guste o no el informe del ISAF sobre la Cuenta Pública estatal de 2016, porque los hechos hablan, que para los efectos técnicos sólo quedan pendientes de resolver 157 observaciones y ninguna que implique daño patrimonial, y los panuchos no deberían de acongojarse, porque los más interesados por que se resuelvan y sobre todos que se haga buen uso del dinero público es primero la gobernadora Pavlovich, y luego el contralor Miguel Ángel Murillo, además de la reconocida verticalidad del auditor mayor, Moya Grijalva.
Qué diferencia con el pasado padrecista, cuando el mismo Gobernador era el principal manoteador y sus sucesivos contralores Carlos Tapia y Guadalupe Ruiz eran las principales tapaderas de todo el esquema fraudulento y desfalcador como se ejerció el recurso público en ese sexenio y no por nada les fue como les fue con el entonces auditor mayor, Eugenio Pablos Antillón.
Por lo pronto, buena la chamba realizada por el presidente de la Comisión de Fiscalización, Fermín Trujillo, en cuya intervención ante el Pleno hizo gala de un discurso conciliador y de reconocimiento al trabajo técnico realizado por el ISAF e invitando a no utilizar el tema con motivos electoreros.

Y viene lo mejor, porque esas 157 observaciones aún sin solventar deberán de ser subsanadas a más tardar el 27 de este mes y de ahí en adelante podrían venir serios problemas para los responsables de entes sujetos a fiscalización, y más cuando derivado de las recientes reformas, el ISAF ya cuenta con dientes más o menos filosos, con un contralor también muy quisquilloso en eso de la rendición de cuentas, tal como lo ha instruido la Jefa.
Pues que con su PAN se lo coman mientras la justicia anda tras de los pasos de muchos de ellos y cuando las cosas en ese partido están sumamente jaloneadas y las ambiciones electoreras amenazan con desbordarse por las ansias caciquiles de unos y los caprichos de otros, léase el berrinche de la ya mentada Célida, a quien algún perverso le hizo creer que tiene tamaños para ser candidata al Senado.

A fin de cuentas, esa pataleta es menor frente a las consecuencias que pueden derivarse si se confirma la renuncia de Margarita Zavala a su militancia panista, que en Sonora dejaría sin el cuadro y sin su estampa a por ejemplo David Figueroa, Luis Fernando “El Sardinitas” Rodríguez, Gustavo de Unanue e incluso Javier Gándara Magaña, quienes deberán aceptar la línea de Damián Zepeda y sumarse al proyecto presidencial de Ricardo Anaya o irse a donde se vaya la esposa de Felipe Calderón.

En igual disyuntiva están los seguidores y equipo de Rafael Moreno Valle, a quien impacta de igual forma el autodedazo autoritario del dirigente nacional del blanquiazul o sea también deberán presentarse definiciones emergentes por rumbos de Alejandro López Caballero, Carolina Lara, Adrián Espinoza, entre otros activos del huachicolero poblano en Sonora.

Como ven, eso de las cuentas públicas resulta una nimiedad para esos panistas enfrascados en feroz disputa que amenaza con una gran desbandada, mientras que en otros partidos se soban las manos con fruición y se colocan en el campo por aquello de que haya necesidad de cachar a algunos.




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