Entretelones

Por: Samuel Valenzuela / El Sol de Hermosillo Día de publicación: 2017-08-11 /


Samuel Valenzuela Ortega

Cola larga, y sucia

Imrudentes y temerarias las declaraciones del empresario expriista y ahora factótum del PAN en Sonora, Javier Gándara Magaña, al alardear sobre su presunta efectividad como alcalde de Hermosillo y arremeter en contra de la actual administración municipal encabezada por Manuel Ignacio Acosta, a quien le señala tener descuidada a la capital de Sonora.
Pues este miércoles pasado fue un día de imprudencias para ese panismo que como gobierno fue corrupto e incompetente, porque así como Gándara Magaña se atrevió a establecer comparaciones entre su gestión como alcalde y la de “El Maloro”, también la nomenclatura a la que pertenece tuvo el descaro de festinar públicamente la libertad del delincuente Guillermo Padrés Dagnino.
Independientemente a que la realidad desmiente de forma automática al expriista, no fue muy lejos por la respuesta de quien toca resolver el atascadero que acumularon su ahora crítico y su sucesor Alejandro López Caballero, quien dicho sea de paso, al menos evita desparramar estulticias declarativas y se mantiene en discreto bajo perfil.
“La verdad es que para tener la lengua larga hay que tener la cola corta, porque todos tenemos memoria y sabemos quiénes llevaron al colapso y al endeudamiento a esta ciudad”, dijo lapidario “El Maloro”, y nosotros agregaríamos que también esa cola corta debería estar limpia y sobre todo, antes de emitir juicios como esos, debe valorarse si se cuenta con la calidad moral para hacerlos.
También puntual, maciza y contundente la respuesta de Edgardo Briseño Hernández, dirigente municipal del PRI a las aseveraciones del exmunícipe y dejen decir que Briseño sabe de qué habla luego de su larga trayectoria en trabajo de tierra como activista social y batallar con las omisiones de gobiernos del PAN en colonias populares.
“Este empresario que destinó los tres años de su gobierno a obras de relumbrón, como la fuente del bulevar Rodríguez, y a beneficiar los entornos de sus negocios personales y los de sus hijos, no tiene calidad moral para hacer este tipo de críticas”, dijo Briseño Hernández al calificar como cínico e inconsciente a quien dejó fuertes rezagos en infraestructura y provocó una fuerte descomposición social en el municipio.
Es que no tienen pies ni cabeza los alardes del socio y aliado de muchos años de Armando López Nogales, a quien le tocó administrar el municipio capitalino en el pináculo del poder de Guillermo Padrés, con la abundancia financiera de los excedentes petroleros y lo que se suponía muchas ganas de servir luego que como priista mordió el polvo en el 2000 ante Francisco Búrquez y en el 2003, ya como panista, ser aplastado en la interna por María Dolores del Río y por su ahora alter ego, Gildardo Real.
La historia es inocultable y se cuenta sola respecto a esos tres años de Javier como un alcalde totalmente supeditado a los caprichos, ordenanzas e instrucciones del palacio de al lado, incluso de ampleaduchos como Jorge Morales, Javier Alcaraz o Roberto Romero, lo cual nos consta totalmente. 
Fue actor fundamental en el histórico agravio en contra de la libertad de expresión que constituyó la demolición de Hermosillo Flash, así como también el principal instrumento de la perversa estrategia padrecista de partir en dos a Sonora y a los sonorenses con motivo de la imposición de la ilegal construcción del acueducto El Novillo.
Pero además, la gestión del empresario harinero, inmobiliario, tomatero, automotriz y demás, estuvo marcada por documentados señalamientos sobre diversos actos de corrupción, tráfico de influencias, irresponsable endeudamiento, construcción de elefantes blancos i obras de infraestructura vial sólo donde ve la suegra y por dónde están sus empresas y las de su familia.
Sus influencias de alto nivel y la red de protección que le tendió López Caballero dejaron en calidad de pendientes escándalos como la venta de terrenos de alta plusvalía en el Vado del Río al entonces dirigente estatal del PAN, Juan Bautista Valencia, por la irrisoria suma de poco más de cuatro millones de pesos, cuando el costo real era casi 40 millones de pesos e incluso fue cómplice en la suplantación de identidad y falsificación de documentos para que se pudiera concretar esa leperada.
También desincorporó del dominio del Ayuntamiento el Rastro TIF, en el marco de una operación donde en la parte compradora estuvo su hijo también de nombre Javier y adivinó, la venta fue a precio de ganga, sin que hasta ahora se haya podido revertir ese daño al patrimonio de los hermosillenses.
Pero los mayores excesos fueron en el manejo de presupuestos, tal como fue denunciado en su momento por los entonces regidores Natalia Rivera, David Palafox, Guadalupe Olvera, Guillermo Moreno, entre otros, del cabildo de López Caballero, quienes tuvieron acceso a una veintena de kilos de documentos como depósitos, cuentas y transferencias bancarias, que respaldaron su denuncia por peculado, abuso de autoridad y desvío de recursos federales por 147 millones de pesos.
Esos recursos fueron parte de diferentes entregas de recursos federales etiquetados a los programas Hábitat, al mejoramiento de espacios públicos e infraestructura deportiva, a la ampliación de calles y avenidas y pavimentación, y en lugar de eso fueron transferidos de forma ilegal a perecederas cuentas del ayuntamiento para darles destino hasta ahora desconocido.
Miren, en los tres años de gestión vecinos organizados hicieron aportaciones para la ejecución de 274 obras que nunca se realizaron y sus recursos nunca regresados; se pagaron 85 millones de pesos a empresas sin que las obras fueran ejecutadas; se esfumaron 400 millones de pesos del Fondo de Pavimentación, así como 60 millones de pesos para seguridad pública.
Así gobernó Gándara Magaña y si se agrega el copeteado de la frívola e irresponsable gestión de López Caballero, se entenderá el complejo reto que enfrenta “El Maloro” para rescatar lo perdido, reconstruir la devastación de dos sucesivas administraciones del PAN y restituir el tejido social dañado por quienes confunden al gobierno con sus empresas particulares.
De destacar la entereza y dedicación del munícipe capitalino ante condiciones tan difíciles que le ha tocado lidiar, primero en materia de seguridad pública, luego grillas en área de servicios públicos y ahora por los efectos de la atípica temporada de lluvias que han azotado la mancha urbana.
Todo indica que hay una tendencia a la baja en la incidencia de delitos; se mojó la pólvora a quienes promovían enconos en el área de recolección de basura, avanza luminoso el proceso de modernización del alumbrado público, y es histórico el resultado del programa de repavimentación y bacheo.
Pero Tláloc tenía que venir a enredar las cosas, obligando a la comuna a esfuerzos extraordinarios para atender la emergencia por tanta agua rodando por calles y avenidas e inundando viviendas, entre otros efectos del temporal, que a estas alturas del año ya acumula 350 milímetros de precipitación, cuando la media anual es de 320 milímetros y faltando al menos dos meses y medio de lluvias.
Ante esa situación y la gravedad también de lo que ocurre en Nogales por la misma razón, la gobernadora Claudia Pavlovich solicitó a la Secretaría de Gobernación la declaratoria de emergencia a penas el lunes pasado y ya este jueves la respuesta fue favorable a través de la Coordinación Nacional de Protección Civil, para que de inmediato se liberen recursos de apoyo para atender las necesidades alimenticias, de abrigo y de salud en beneficio de más de 18 mil afectados.
A reserva de que la declaratoria de emergencia se extienda a Estado de Emergencia, por lo pronto, a partir de este fin de semana iniciará la distribución de cuatro mil 500 despensas, láminas galvanizadas, cobertores, colchonetas, impermeables, guantes, botas, rollos de hule, costales, kits de limpieza, kits de aseo personal, al menos 80 mil litros de agua embotellada y 18 mil colchonetas y cobertores.
Y como también debemos darnos tiempo para la contemplación, muy recomendable la invitación para que este viernes entre las nueve de la noche y dos de la madrugada del sábado, divisar el fenómeno anual de la caída masiva de estrellas –Perseidas, le dicen los astrónomos—a reserva de que las condiciones meteorológicas lo permitan en esta parte de Sonora.
Por lo pronto las instalaciones del Observatorio del Centro Ecológico están a disposición de los curiosos, en donde como se sabe hay equipos adecuados, así como expertos en la materia, en el marco de una actividad que debe ser sumamente interesante para nuestros niños y niñas.




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