Una colorada...

Por: Lilia Cisneros Luján / Encuentro29.com Día de publicación: 2017-08-06 /


¿Se acerca el día?

En los ciclos y contra-ciclos que la humanidad ha existido, siempre han estado presentes los miserables, los sirvientes y los esclavos en mayor proporción numérica que los cortesanos, nobles, burgueses, terratenientes o los super-millonarios. Una de las actividades que en tiempos muy antiguos permitió ser parte de estos grupos de privilegiados fue el libre comercio. Los comerciantes de alimentos en los Estados Unidos de América, empiezan a hacer su agosto cuando las fincas de pudientes se convierten en granjas y estas empiezan a mecanizarse. Puede ser que al principio las reglas del mercado fuesen las que marcaban precios, ciclos de compra y venta o redes de distribución; pero en la medida que muchos trabajadores fueron desplazados a las ciudades y la industria, las familias que quedaron en las zonas rurales se vieron sometidas a toda suerte de abusos por parte de los comerciantes y también los prestamistas.

Poner orden ha sido, es y seguirá siendo una responsabilidad del Estado básicamente con el fin de evitar los abusos ¿Qué parangón hay entre aquellas familias que a finales del siglo XIX y principios del XX perdieron sus tierras frente al banco y la crisis hipotecaria del 2008? Al igual que los banqueros judíos de Italia -Venecia y Florencia- estaban prestos a financiar al mercader necesitado de liquidez, el cual debía firmar una letra de cambio por los florines o ducados que recibía, los banqueros del siglo XXI, siguen expoliando ya no solo al mercader, sino a los usuarios de la banca. En los banqueros herederos de los Rothschild coexiste la actividad del prestamista y del comerciante[1], estos no solo prestan con intereses casi siempre de usura, sino que comercian el dinero pues únicamente han refinado lo diseñado por aquellos personajes del siglo XI indispensables en el comercio financiero hoy muchas veces con valores ficticios.

El grueso de la gente es lo que menos importa a los mercaderes del siglo XXI y sus banqueros. Cada promotor de cada banco anima a los ahorradores a invertir en su marca, los que te venden algo te ofrecen mejores condiciones si “domicilias” tus créditos en los bancos con los que ellos tienen negocios. Las comisiones que te cobran por guardar tu dinero son altas y cada día de dan menos garantías, por ejemplo si te roban el plástico, ellos no responden hasta en tanto hayas reportado, y aun así hoy se han inventado un seguro contra robo, una comisión extra por si quieres usar tu tarjeta fuera de la entidad donde vives y así mucho mas etcéteras.

Seguro mi respetado lector Usted tiene muchos ejemplos pero le doy algunos: Domicilias tu servicio de Internet[2] lo usas por años, sufres un asalto en el metro, das de baja tu tarjeta y el banco te da una nueva, y de pronto, en medio de todo lo que has padecido para cambiar documentos, recuperar saldo etc. amaneces sin ese servicio.

De primera instancia te parece normal pues no es la primera vez que te suspenden el servicio, de modo es que hablas y ¡sorpresa! hoy no se debe a que les falló la electricidad ni que se cayó el cable, es porque ¡no has pagado tu último mes! un día después de que no pudieron cobrarte te cortan el servicio. Ellos nunca te han hecho una reducción por los días que te han dejado incomunicado, si acaso una cantaleta de disculpa de los operadores telefónicos y la oferta de que en unas cuantas horas te lo restablecen, mucho menos te tienen en el récord de cliente cumplido, ni les interesa si eres de la tercera edad, discapacitado o dependiente de lo que les has pagado por años. ¿Qué pasa si eres un empresario que factura, compra y vende por Internet? ¿Qué si eres un periodista cuya salida a tiempo de tu medio depende de este proveedor inmisericorde? A ellos no les interesa el cliente,  si acaso éste decide cambiarse a Telmex, no les afecta en nada a fin de cuentas son socios en otros negocios[3]

Muy sonado fue el caso de un jubilado en Inglaterra, que por meses siguió recibiendo su cheque de pensión. En su cuenta bancaria estaban domiciliados, los impuestos, el seguro médico, la luz, el gas, el cable y otros servicios que siguieron cobrando. Al cabo de cierto tiempo, la chequera del sujeto se quedó sin saldo, todos los servicios se fueron cortando hasta que algún curioso quiso saber que pasaba y encontró un cuerpo cuasi momificado frente al televisor. La persona había muerto en soledad, pero los mercaderes asociados con los usureros, le siguieron cobrando.

Por supuesto que hay organismos o dependencias en cuyas funciones esté determinado sus facultades para poner cotos al abusivo y defender al ciudadano, hoy cliente de todo; pero ocurre que no se usan esas instancias o porque la burocracia los ha petrificado o porque carecen de dientes para sancionar a quien trata a la población peor que si fueran siervos o esclavos[4] ¿Estamos en la cúspide de un ciclo capitalista anti-revolucionario como algunos afirman? ¿Se acerca el día final de este ciclo? ¿Existe alguna ruta para revolucionar estas tendencias de explotación cíclica que solo los muy interesados en la historia conocen? ¿Podemos lograrlo con la dialéctica y  no la violencia?


[1] Esta dinastía hoy en su séptima generación, lo mismo comercia bienes raíces, minería, petróleo y por supuesto dinero
[2] Izzis, antes cable visión lo hace de manera inmisericorde, te sube la mensualidad sin decir agua va, te recorta el servicio etc.
[3] Izzis, es negocio de televisa, Los Slim son accionistas de esta empresa y dueño e Telmex.
[4] En algunas empresas rurales del norte ya se han reabierto las tiendas de raya y cuando el usuario de una tarjeta de crédito se percata de que es peor que una cadena de esclavo, mejor se suicida.




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