Mi reflexión

Por: Nancy Sánchez Arredondo / encuentro29.com Día de publicación: 2017-06-15 /


Un llamado a tiempo

Es un hecho innegable que el sistema democrático mexicano dio importantes resultados cuando la prioridad era impulsar la pluralidad política. También lo es, que el incremento en el número de partidos y opciones políticas, dio lugar a procesos electorales cada vez más reñidos y en los que los márgenes de diferencia entre los contendientes, con frecuencia son muy reducidos. 
 
Esta competencia derivada de una oferta política más amplia, nos debe motivar a los partidos para postular a nuestros mejores elementos, en respuesta a las demandas sociales, evitando también que los procesos electorales se vuelvan una competencia donde lo único que esté en juego sea el poder político.
 
Una guerra sucia donde la descalificación y los ataques son la principal estrategia, y no las propuestas y compromisos, generan y pérdida de confianza a nuestro sistema democrático, a nuestras instituciones y a todos los partidos políticos, no solo a aquellos que la generan.
 
Si el primer paso para remediar un problema es aceptarlo, los partidos políticos debemos tener la madurez para reconocer esta situación y dar los pasos necesarios para resolverlo. No será una tarea sencilla pero es improrrogable.
 
Esto debe implicar mejores propuestas en los procesos electorales, que deriven en mejores gobiernos para beneficio de la ciudadanía. Gobiernos  cercanos a la gente, administrados con eficiencia y honradez, apegados a la transparencia y a la rendición de cuentas.
 
No olvidemos que el hartazgo ciudadano suele ser un excelente caldo de cultivo para el crecimiento del populismo. Los partidos políticos debemos dejar atrás la etapa de las promesas incumplidas, so pena de enfrentar las consecuencias de estos incumplimientos.
 

 Lo dijo muy claramente nuestro Presidente del CEN priista: si bien en el Estado de México no fuimos la primera elección para todos los ciudadanos, definitivamente lo fuimos para quienes ven al populismo como un agravante de nuestros problemas y nunca una solución. 
 
Hoy agradecemos este voto de confianza y aceptamos la responsabilidad que trae aparejada. Hablar de un antes y un después en el PRI tras la jornada electoral, no es una metáfora, es un compromiso que toda la militancia debemos adoptar.
 
La XXII Asamblea Nacional del PRI nos brinda una inmejorable oportunidad como partido, para analizar, discutir y tomar decisiones sobre el México de hoy y del mañana, y del parrido que queremos ser.
 
En el PRI debemos estar abiertos a la autocrítica, pero con argumentos propositivos que ayuden a delinear nuestro futuro como la mejor opción política para los mexicanos.

*La autora es diputada federal por la LXIII Legislatura




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