Anhelo

Por: Rogelio Aguayo Aguilar / encuentro29.com Día de publicación: 2017-06-02 /


Cenital

Con más preguntas que respuestas transcurren los días lentamente. Cada día es diferente, pero son tan parecidos. “No soy pesimista. Es el mundo el que es pésimo”. (José Saramago).

 

Parece todo tan cercano al caos por momentos que casi se pierde la esperanza. Esa esperanza que siempre muere al último, dicen, y que pareciera se esfuerzan en ser lo primero en querer terminar de la conciencia social.

 

La respuesta siempre es la misma: el silencio que nos lleva hasta el delirio. La información hoy nos inunda con mayor rapidez, no da tiempo de reflexionar. Todo parece suceder tan rápido, sin embargo cuando caminamos por la calle en franco contacto con la realidad, nos damos cuenta que todo sigue casi igual, o un poco peor.

El desorden te anuncia que cuando las cosas están mal también se pueden poner peor. Consuelo de tontos comparar lo malo con lo peor. “Me robaron, pero no fue mucho”. “Somos más los buenos que los malos”. ”Mañana será otro día”. “No hay mal que dure cien años”. Frases que suenan tan siniestras como apostarle a la nada en la solución de los problemas ciudadanos.

 

Más deseos que soluciones reales, más entretenimiento que razonamiento. Olvidar, se presenta como una opción sensata. Lo malo es que el olvido no existe. La indiferencia no cicatriza los problemas. Buscar soluciones donde no las hay es como jugar a las cartas o a la suerte que deparan los astros.

 

Alguien es el responsable de lo que ocurre en la calle. La rebeldía se está presentando como un reto a la ausencia del castigo. Lo que más se extraña es la buena política. Esa que encuentra soluciones para todos y no las concertacesiones y los juegos de poder que generan más vacíos, inseguridad, pobreza y descontento masivo que terminan por alcanzarnos aunque no nos lo propongamos. Eso es lo grave: hasta a los que no la deben ni la temen les toca una parte de esta triste realidad. Ironía.

 

La mejora está en nuestros anhelos, pero necesita apoyos reales y de poder. La solidaridad tiene sentido. Pensar en solitario sólo da beneficios efímeros.

 

 




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