Una colorada...

Por: Lilia Cisneros Luján / encuentro29.com Día de publicación: 2017-04-18 /


Perdónalos

El viernes pasado, en los cuatro puntos cardinales, se recordó un hecho histórico, interpretado por diversas corrientes como, la consumación de la misión salvadora de un hombre que se presentó ante seguidores y enemigos como el hijo de Dios. Por igual en los relatos bíblicos, que en las diversas versiones cinematográficas realizadas, se nos presenta a un Ser que en su transitar por el mundo enfatizó que no vino a devolver la salud o la vida, ni a enseñar, todo lo cual hay testimonios que lo hizo; sino que su misión primordial fue la de ofrendar su vida para pagar la deuda de pecado que cada uno tenemos con el Creador.

Sobre todo en las versiones más modernas de la comunicación, se nos ha mostrado que le rodearon personas temerosas, algunos definitivamente traidores, otros más, abrumados por la tristeza o la depresión. Igual la historia que desemboca en la vía crucis, descubre a “religiosos”, incapaces de desprenderse de la ubre del poder y  las riquezas que a políticos dispuestos a la corrupción misma con tal de no perder los privilegios derivados de esta actividad. Seguramente a los pueblos de entonces no les obsequiaban despensas ni tinacos, pero es fácil ver la similitud de grupos de tránsfugas que un día alaban con palmas o fanfarrias y poco después gritan crucifícale, al igual que cuando un rey moría no había empacho en gritarle ¡¡viva!! al sucesor, aun sin saber que defectos o cualidades este último tuviera.

Son varios los que trascendieron en el recuerdo de la gente. Por supuesto un pescador de escaso sustento académico pero indudablemente con dotes de líder ¿Cuántos se identifican hoy con Tomás por el simple hecho de poner en duda a quién les guiaba y que terminó muerto? ¿Le gustaría a Usted, ser nombrado el hijo de la madre de un moribundo? Y ya que de madres hablamos, un personaje central es justo la figura materna, cuyo indescriptible dolor por ver fallecer al hijo, sigue siendo hoy una carga vigente[1]. ¿Por qué son importantes los dos crucificados que en sus últimos momentos dialogan con Jesús? Es el eterno “ser o no ser” es la vanagloria de imaginar que Dios debe hacer lo que nosotros discurrimos, en vez de asumir con humildad que El es, superior, creador, justicia, padre y sobre todo amor.

Grandes estudios se han realizado acerca de sus últimas palabras, desde el “hoy estarás conmigo en el paraíso”, promesa que supone auténtica esperanza, hasta “tengo sed”, como para confirmar su esencia humana-con todo y el tormento del dolor- que debía asumir para que su muerte fuera benéfica justo a la humanidad. Seguramente cuando menos alguna vez escuchamos el profundo significado del “porque me has abandonado”, en términos de cargar sobre sí las perversidades cometidas por la raza humana a través de los tiempos y, el “consumado es” antes de expirar; pero de todas las frases –se dice que son siete- una tiene especial vigencia: ¡perdónalos señor porque no saben lo que hacen!”

¿Saben lo que hacen los fabricantes de armas interesados que el conflicto de medio oriente continúe? ¿Estarán conscientes de los efectos de sus acciones los líderes de Rusia, Estados Unidos y todos los que se integran en la OTAN?

¿Qué tanta consciencia hay de su hacer en los extremistas del Corán[2] y de cualquier otra fe en cuyo nombre matan inocentes, provocan la violencia y manipulan mentes jóvenes para su causa? ¿En que Dios creeremos, en un vengativo que castiga y mata a quien comete errores? ¿Qué perdemos por aferrarnos a la idea de un Dios que nos dio una mente para pensar, un corazón para amar, un cuerpo para alcanzar nuestros sueños y sobre todo un espíritu con posibilidad de trascender a lo finito de esta vida?

En más de un país se considera uno de los logros más importantes en materia educativa, la posibilidad del análisis laico, que implica básicamente la libertad de creer o no y la de analizar hechos como que científicamente se carece de pruebas para asegurar que el cuerpo de Cristo haya sido cambiado de sitio, robado o desaparecido.

 Igualmente, podríamos demostrar que desde aquel crucificado cuya resurrección fue celebrada el día se ayer, no hay, quien, de manera trascendente, pueda presumir de haber consumado la paz, el entendimiento en tolerancia y la libertad para poder llegar a otra dimensión sin tener que recorrer un largo camino de reencarnaciones o saltos en montañas, desiertos y senderos agotadores.

He aprendido de una mujer cristiana, que el primer acto de investigación científica lo hizo una mujer en el paraíso, con todas las implicaciones por haber decidido dudar de la palabra de quien le había creado. También se señala que fueron mujeres las primeras en percatarse que el cuerpo del crucificado, no estaba ya en la tumba. A quienes su soberbia les impide, aceptar la realidad de la resurrección, los cristianos les dicen que no hay mejor opción que asumir la opción que por amor el hijo de Dios, decidió redimir  las deudas de la humanidad imperfecta mediante la muerte de quien se humanó por nosotros. Frente a tal oferta gratuita aunque no por ello sin compromiso, lo mejor que podemos hacer, además de dar gracias, es sumarnos a un clamor mundial para que sean perdonados esos que sin saber lo que hacen siguen dispuestos a maltratar, golpear y matar, por el simple hecho de sentirse en su fuero más interno como si fueran dioses; aunque a los ojos de todos sea obvia su infinita estupidez. Aun negando la existencia de Dios, el deseo más íntimo de la persona es el de no ser echado fuera, y si en cambio vivir todo el tiempo en armonía con quien nos ha permitido la vida.


[1] En el contexto bíblico, son varios los ejemplos de lo que significa el que un hijo –sobre todo si es primogénito- llegue a la muerte antes de los padres, supuesto que se hace casi cotidiano en el siglo XXI, con pandemias como: cáncer, SIDA, asma, gripes y males intestinales resistentes a casi todos los antibióticos y por supuesto muertes violentas como la que quitó la vida al Nazareno.
[2] En otros tiempos los miembros de la inquisición y de otras religiones diversas, también escogieron el camino de la violencia para imponerse.
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Nos unimos a todas las madres que en esta semana celebran un aniversario mas de la bendición de ser madres o del dolor por haber perdido a sus hijos.




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